La ansiedad te sirve, ocúpala

Ya han pasado casi tres meses desde que para nosotros se inició la pandemia y todas las medidas asociadas a ella. En este tiempo, hemos visto afectadas nuestras rutinas, la forma en que nos relacionamos y por cierto aquello que sentimos y pensamos. El teletrabajo, las múltiples reuniones online, la posible pérdida del trabajo, los trastornos del sueño, el colegio/universidad en la casa y el mayor tiempo que pasamos con quienes compartimos nuestros hogares, son aspectos que tienen de cabeza nuestras vidas y nuestras emociones.

Pero ¿qué son las emociones? Una definición simple, diría que las emociones se pueden entender como una respuesta frente a un estímulo, que genera una respuesta fisiológica, una experiencia subjetiva y una respuesta comportamental. Las emociones de alguna manera activan nuestros sistemas ayudándonos a adaptarnos al medio ambiente.

No obstante, en escenarios de crisis -como el actual- nos pasa que las emociones negativas se exacerban y eso nos pueden generar malestar. Sin embargo, justo estas emociones, tienen una función y hay que saber aprovechar los aspectos positivos de ellas.

¿Cómo lo hacemos?

Seguramente, si tuviéramos que elegir una emoción predominante de este tiempo tal vez la ansiedad ganaría por lejos. Lamentablemente, se nos ha educado en un mundo en donde emociones como el miedo o la ansiedad aparecen como indeseadas y muy asociadas a trastornos como la depresión o el estrés agudo y en realidad, estas emociones, si bien son negativas, tienen un sentido funcional muy importante para nuestro desarrollo. Si lo pensamos bien, tanto la ansiedad como el miedo son emociones que nos activan el estado de “alerta” por lo tanto nos ayudan a cuidarnos situaciones que podrían poner en riesgo nuestra vida.

Sin embargo, existe otro nivel donde la ansiedad nos ataca y hace que muchas veces nos paralicemos y dejemos de hacer cosas, o terminemos desarrollando síntomas como dolores en el pecho, sensación de ahogo, miedo a morir o a perder el control, sensación de irrealidad, náuseas, dolor de estómago, insomnio y rumiación de pensamientos (esto es, pensar y pensar todo el día en eso que te preocupa). Estos síntomas pueden terminar generando un cuadro ansioso y en este caso es muy probable que necesites ayuda profesional, pero no siempre es así.

En contextos como el actual, sentir ansiedad, miedo, tristeza, es absolutamente normal e incluso esperable, el tema es que tenemos que entrenarnos en tolerar estas emociones negativas (para regularlas), ser capaces de vivir con incertidumbre (la columna vertebral de la ansiedad) y tratar de darle la vuelta a cómo es que nos pueden servir estas emociones negativas mientras las sentimos y las surfeamos igual que una ola.

 

Algunos tips para manejar la ansiedad que te pueden ayudar:

-.Reconocer cuales son las situaciones o estímulos que generan mayor ansiedad. Esto, te permitirá tener estrategias para enfrentar esos momentos y/o controlar los síntomas físicos y psicológicos asociados.

-.Hacer ejercicios de respiración diafragmática, aquí te dejo un link que te enseña cómo hacerlo.

-.Practica meditación o mindfulness (en mi post anterior hay información de esto).

-.Hacer ejercicio (en este escenario puede ser más difícil sobre todo si no estamos muy motivadas/os, pero tratar de hacer una actividad física, aunque sea por 10 minutos ayudará a tu cuerpo y tu mente a relajarse y a sentirse mejor).

-.Comer sano.

-.Mantén espacios y horarios de trabajo definidos cada día, planificar las tareas diarias o semanales entrega perspectiva tanto de la carga de trabajo como de los espacios de tiempo libre.

-.Ten espacios de ocio y recreación, los seres humanos estamos programados para hacer cosas que nos hacen sentir placer, así que en la medida que puedas busca espacios destinados a la entretención y el descanso.

 

Escrito por Oriana Figueroa Valdebenito

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4 thoughts on “La ansiedad te sirve, ocúpala

  1. Me parece una de las columnas más buenas que he leído. Básicamente porque entregas mucha información práctica que, al mismo tiempo, se conjuga con una explicación teórica relevante.
    Gracias Oriana, un gusto leerte

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